
Una mujer de 25 años fue condenada por la justicia británica tras enviar durante varios días una serie de videos con sonidos de flatulencias a la nueva pareja sentimental de su exnovio, en lo que las autoridades consideraron un caso de acoso.
La acusada, identificada como Rhiannon Evans, originaria de Gales, envió decenas de grabaciones a Deborah Prytherech, actual pareja de su ex, en el transcurso de una semana.
De acuerdo con el reporte judicial, entre ambas existía enemistad debido a la relación sentimental que las vinculaba indirectamente.

La víctima decidió presentar una denuncia ante la Policía local, argumentando que los mensajes constantes resultaban ofensivos y perturbadores.
Durante su declaración, Evans aseguró que atravesaba episodios de ansiedad y que realizó los envíos bajo los efectos del alcohol, sin medir las consecuencias de sus actos ni considerar que pudieran incomodar a Prytherech.
Multa y orden de restricción
Como parte de la sentencia, el tribunal ordenó a Evans pagar 200 libras esterlinas (aproximadamente 7,200 lempiras) en concepto de reparación del daño a la víctima, así como 3,600 lempiras adicionales por los costos judiciales.
Además, deberá cumplir una orden de restricción por dos años, periodo durante el cual tendrá prohibido acercarse o contactar a Prytherech.
También se le impuso la obligación de abstenerse de consumir alcohol durante dos meses y evitar cualquier tipo de comunicación similar en el futuro.
Autoridades británicas reiteraron que cualquier forma de acoso, incluso a través de medios digitales, puede derivar en sanciones legales.
¿Qué hacer ante el acoso digital?
El acoso por medios digitales es una problemática cada vez más frecuente y puede manifestarse a través de mensajes ofensivos, amenazas, difusión de contenido sin consentimiento o insistencia no deseada en redes sociales y plataformas de mensajería.
Especialistas recomiendan no responder a los ataques y, en su lugar, guardar evidencia mediante capturas de pantalla que incluyan usuario, fecha y contenido de los mensajes. Asimismo, es fundamental bloquear al agresor y reportar la cuenta en la plataforma correspondiente.
En el caso de adolescentes, se aconseja informar de inmediato a padres, tutores o autoridades escolares.
Si el acoso incluye amenazas, extorsión o difusión de imágenes íntimas, se debe presentar una denuncia formal ante las autoridades competentes, ya que este tipo de conductas puede constituir delito.
También se recomienda reforzar la privacidad de las cuentas digitales y limitar la información personal visible. Expertos recuerdan que el acoso digital no debe minimizarse y que buscar apoyo es clave para frenar este tipo de conductas.

