

La filtración de un video íntimo del influencer hondureño Supremo, cuyo nombre real es Lester Alberto Cardona Meza, continúa generando repercusiones en el entorno digital. En esta ocasión, la polémica alcanzó a Alejandra Rubio, quien fue cuestionada directamente por sus seguidores mientras realizaba una transmisión en vivo a través de sus redes sociales.
Durante el en vivo, Rubio se encontraba en un salón de belleza cuando los comentarios comenzaron a llenarse de preguntas insistentes relacionadas con el escándalo.
Varios usuarios le escribían si ya había visto el video filtrado de Supremo y, de forma reiterada, hacían alusión a “la pal*m* de Supremo“, una expresión que se volvió recurrente en el chat.
Reacción de Alejandra Rubio ante el video de Supremo

Ante la avalancha de mensajes, Alejandra Rubio reaccionó visiblemente confundida. En lugar de referirse de manera directa al video, optó por responder con ironía, asegurando que no entendía a qué se referían sus seguidores.
Incluso, en tono sarcástico, comentó que no sabía si Supremo tenía algún negocio de venta de pollos o palomas, haciendo énfasis en que jamás había visto el contenido al que aludían.
Rubio insistió en varias ocasiones en que no tenía conocimiento del video y que no comprendía por qué tantas personas hablaban de “la pal*m*”. Asimismo, recalcó que, si en algún momento aparecía en algún material similar, se trataría de contenido generado con inteligencia artificial, dejando claro que no avala ese tipo de exposiciones.
Contexto del video filtrado de Supremo
El material filtrado muestra a Supremo en una situación íntima grabada en su vivienda. Tras la viralización del clip en plataformas como X, TikTok y Telegram, el influencer confirmó públicamente que el video es real y que fue compartido originalmente con una expareja.
Además, expresó sentirse avergonzado, ofreció disculpas a su audiencia y pidió que no se continúe difundiendo el contenido.
La filtración provocó una ola de reacciones divididas. Mientras algunos usuarios condenaron la invasión a su privacidad, otros utilizaron el video como motivo de burla, amplificando el impacto mediático del caso en Honduras y otros países de la región.

