
La desaparición y posterior asesinato de las hermanas Sheridan Sofía Hernández, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, ha causado conmoción en Barranquilla y el departamento del Atlántico.
Las jóvenes fueron reportadas como desaparecidas el 17 de febrero de 2026, en medio de las celebraciones del Carnaval de Barranquilla, uno de los eventos culturales más importantes de Colombia.
De acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, las adolescentes habrían sido convencidas por conocidos para asistir a una fiesta en el municipio de Malambo, ubicado en el área metropolitana de Barranquilla.

Sin embargo, después de salir de su entorno familiar, se perdió todo contacto con ellas, lo que llevó a sus familiares a iniciar una intensa búsqueda.
Durante varios días, la familia difundió fotografías y mensajes en redes sociales con la esperanza de obtener información sobre su paradero. No obstante, el caso tomó un giro dramático cuando comenzaron a recibir mensajes y llamadas extorsivas.
Extorsiones y amenazas durante la desaparición de las hermanas de Malambo
Mientras las hermanas permanecían desaparecidas, los familiares empezaron a recibir comunicaciones intimidatorias en las que se exigía dinero a cambio de su liberación. Según el testimonio de los allegados, los extorsionadores solicitaron inicialmente sumas menores, pero posteriormente incrementaron la exigencia hasta 20 millones de pesos colombianos.
Además, las llamadas estaban acompañadas de amenazas directas de muerte, lo que generó una profunda angustia en la familia. Ante la gravedad de la situación, las autoridades activaron protocolos de investigación y el caso fue asumido por unidades especializadas en secuestro y extorsión.
Hallazgo de los cuerpos en Malambo
Once días después de su desaparición, el caso dio un giro devastador. Los cuerpos de las adolescentes fueron hallados en una fosa clandestina en el barrio Maranatha, en Malambo, un municipio cercano a Barranquilla.
Tras el hallazgo, el Instituto de Medicina Legal realizó las pruebas correspondientes para confirmar la identidad de las víctimas. Finalmente, el 3 de marzo de 2026, las autoridades confirmaron oficialmente que los restos correspondían a Sheridan Sofía Hernández y Keyla Nicolle Hernández Noriega.
El descubrimiento generó indignación y dolor en la comunidad, mientras la investigación se intensificó para identificar y capturar a los responsables.
Videos encontrados en celular incautado
Uno de los elementos más impactantes dentro de la investigación es la aparición de videos recuperados de un teléfono celular incautado a uno de los sospechosos.
Según las autoridades, en estos archivos se observarían escenas de extrema violencia que habrían sido enviadas a la madre de las víctimas durante el periodo de desaparición.
En uno de los videos, se aprecia cómo una de las jóvenes es amenazada con un arma apuntándole a la cabeza, con el objetivo de presionar el pago del dinero exigido.
Asimismo, otro video que comenzó a circular en redes sociales mostraría presuntamente a una de las hermanas siendo agredida por un individuo identificado como alias ‘El Mono‘, quien aparece increpando a la víctima con la frase: “¿Qué hiciste?“.
Estos materiales se han convertido en evidencia clave dentro de la investigación digital que adelantan los especialistas del Gaula, encargados de los delitos de secuestro y extorsión.
Capturas y principales sospechosos
En medio de las investigaciones, las autoridades reportaron la captura de Juan David Taboada Oliveras, de 19 años, conocido con el alias de ‘Tata‘. El joven fue detenido cuando salía de una clínica en Barranquilla y su captura fue legalizada el 4 de marzo, siendo acusado de secuestro extorsivo y homicidio.
De forma paralela, también fue aprehendido un menor de 17 años, identificado con el alias de ‘El Mono‘, quien sería el presunto autor material de los disparos que acabaron con la vida de las hermanas.
Las investigaciones revelan que este menor tendría antecedentes relacionados con estructuras criminales como ‘Los Costeños‘, además de presuntos vínculos con disidencias de las FARC y actividades de sicariato desde el año 2023.
Incluso, se informó que el adolescente se encontraba fugado de un centro juvenil al momento de cometerse el crimen.
Las autoridades también confirmaron que desde el teléfono incautado se habrían enviado los mensajes extorsivos a la familia, lo que refuerza las pruebas contra los detenidos.
Aunque el caso sigue bajo investigación, una de las principales hipótesis que manejan las autoridades apunta a un posible ‘autosecuestro’ que habría terminado de manera trágica.
De acuerdo con los investigadores, algunos mensajes encontrados en el celular incautado sugieren que Keyla Nicolle Hernández podría haber estado proporcionando información sobre alias ‘El Mono’ a un grupo rival. Esta situación habría generado una retaliación violenta.
No obstante, los agentes también analizan si las adolescentes tenían algún vínculo indirecto con estructuras criminales o si, por el contrario, fueron víctimas de una trampa en medio de disputas territoriales entre organizaciones delictivas que operan en el Atlántico.

